Blog sobre macrobiótica, ayurveda, naturismo, vegetarianismo, omnivorismo, y varios ismos más.
lunes, 29 de junio de 2015
Hoy
La última entrada de este blog data de dos años atrás. Y no es para menos. Ha habido una increíble explosión en internet de blogs sobre macrobiótica, alimentación consciente, alimentación natural, alimentación orgánica, alimentación viva.
Paradójicamente a esta explosión de sitios a donde acudir por información, yo comencé a alejarme.
Dejé de lado la macrobiótica tal como la venía practicando. Algo pasó en mi vida que tuve que cambiar mi enfoque. La vida que llevé durante estos últimos dos años me lo exigía. Nada es completamente blanco o negro, malo o bueno. Fue lo que necesitaba. Si bien nunca abandoné los cereales integrales, las sopas, los porotos aduki, en fin, la búsqueda del equilibrio entre el yin y el yang, me permití también gozar de platos extravagantes, de diferentes tipos de carnes, de condimentos raros y de la abundancia de otras culturas.
Es difícil ser simple en un mundo tan variado. Es difícil el equilibrio en un mundo de deseos.
Necesité flexibilizarme. Desordenarme. Volverme caótica.
Necesité de la imperfección, aprender a amarla. Romper con un espejo de humo.
En estos días de invierno, sin embargo, elijo el miso, el té bancha, los cereales, las hojas verdes, las raíces, el aduki y las algas.
Hubo una tormenta.
Hoy mi alma me pide volver.
viernes, 27 de julio de 2012
La importancia del desayuno
Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse:
-Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible...
Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda un mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre.
Desde la sangre le responden:
-Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más.
El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera:
-De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva.
En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que:
-A lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos.
En total no hay sino cerca de 290 gramos de glucosa, es decir que sólo alcanzará para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro estará rogándole a todos los santos si se nos ocurre desayunar.
Si estamos apurados o nos resulta insoportable comer por la mañana el pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia:
-Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico. Cortisona, hija, sacá lo que pueda de las células musculares, los ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel.
La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea. El proceso continuará hasta que volvamos a comer.
Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando. Desayuna, sí, pero se come sus propios músculos. Se devora a sí mismo. La consecuencia es la pérdida del tono muscular y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasará la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento.
¿Cómo afecta eso nuestro peso? Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro energético por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.
Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de "grasa de reserva" y la persona engordará.
La razón de que los músculos sean los primeros utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisol que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en glucosa.
Así que nunca más salgan sin desayunar. Tu organismo te los agradecerá y compensará con mayor salud y energía. Vivirás más sano y feliz junto con las personas que querés y tu mente y pensamientos serán más ágiles y espontáneos.
Fuente:
Dra. Daniela Jakubowicz (Endocrinóloga)
domingo, 10 de junio de 2012
Reflexiones acerca de
No soy vegetariana. Aún siento el impulso de comer carne. Esto es así y no lo reprimo. Son muchos años de consumo de carne y muchas generaciones en mi familia que lo han hecho. Aún no he abandonado el pescado (y no sé si alguna vez pueda hacerlo). Lentamente voy dejando de comer pollo y cuando lo consumo intento que sea pollo de campo. Pero de lo que sí estoy segura es que no quiero consumir más carne de vaca.
No deberíamos comer vacas por muchas razones. La vaca hace rato que ha dejado de ser el animal pacífico que pastaba en el campo verde. Por otro lado, si se piensa bien, con el equivalente de alimento que se le da a una vaca se podrían alimentar 25 personas y no 2 como generalmente ocurre. La tierra que se utiliza para alimentar al ganado podría utilizarse para otros cultivos. ¿Sabían que un alto porcentaje de las tierras cultivadas sirven sólo para el alimento de ganado y que un porcentaje más bajo sirve para el consumo directo? A mí todo esto me hace mucho ruido. Y ni siquiera me estoy metiendo con un tema tan doloroso como lo horrible que son los mataderos donde las liquidan luego de llevar una vida extenuante y esclava.
Pero volviendo al guiso de lentejas...algo tan bueno como a la lenteja -con todos los nutrientes que ya lleva- ¿qué necesidad hay de meterle carne, panceta y chorizo colorado salvo, claro está, por el paladar de los consumidores? Es decir, salvo por cuestiones culturales. El gusto es algo cultural, claramente. Algo que vamos heredando y que, a veces, se amplia por la curiosidad o las oportunidades que la vida misma nos ofrece. Pero estamos en tiempos en los que hay que pensar en las siguientes generaciones. La tierra es finita y tiene que alcanzar para todos. Por otro lado, algo que me parece absurdo es la cantidad de energía que los cuerpos necesitan para metabolizar después toda esa grasa que no necesitan. Entiendo que a un esquimal no le vas a dar una lechuga para que se nutra pero nosotros no somos esquimales ni hombreamos sacos en el puerto. De hecho, casi todas las actividades diarias que realizamos nos obligan a mantener el cuerpo quieto.
jueves, 22 de septiembre de 2011
La clave es: ma non troppo
Insistimos con la remolacha cruda (espero que ningún macrobiótico muy estricto lea este blog y si es así... bueno, escuchamos sus opiniones al respecto). Y ya que me preguntaron voy a explicar por qué no es muy recomendable comer remolacha cotidianamente (y resalto esta palabra a propósito).
Primero que nada, la cocina macrobiótica no es muy fan de los alimentos crudos porque apagan el fuego del estómago. Hablando en occidental y cristiano esto quiere decir que los alimentos crudos son más difíciles de digerir que los alimentos cocidos y nos debilitan.
No es que no podamos comer nunca remolacha pero no está dentro del conjunto de las raíces principales que nos hacen bien como, por ejemplo, la zanahoria, el nabo, los rabanitos, la bardana. Todas ellas son raíces de carácter más bien Yang y nos dan fortaleza para afrontar el invierno y la primavera. A diferencia de la papa, batata y remolacha que tienen un carácter más Yin y nos debilitan. Pero esto no quiere decir que si alguien que goza de buena salud y quiere comerse una ensalada de papa, remolacha y huevo se vaya a enfermar. Sólo que traten de no hacerlo todos los días. Más adelante, podemos hablar un poco mejor de esto y ampliar qué verduras son preferentemente las más equilibradas.
Lo que ven ahí es una hamburguesa de arroz yamaní que además contiene calabaza, zanahoria y semillas de sésamo y lino. No la hice yo (no me quedan así de perfectas pero ya les voy a mostrar unas croquetas medio deformes riquísimas que ustedes pueden hacer y mejorar obviamente!). Esta marca se llama Amaranto y la consiguen en las dietéticas amigas. Tienen hamburguesas de arroz yamaní con varios ingredientes. Mezclan brócoli, zanahoria, tofu, cabalaza. Son geniales para sacarnos de un apuro si no hay tiempo para complementar nuestro plato con una porción de cereales integrales (ya saben, los cereales integrales: arroz yamaní, cebada perlada, mijo, quinoa, fundamentales para nuestros platos llevan su tiempo hacerlos). Vienen frizadas y, así como están, van directas al horno. En un periquete tenemos un super plato nutritivo que nos saca del paso si no tuvimos tiempo de cocinar.
A veces, hay que postear cosas prácticas porque como viene la vida hoy en día... mejor que existan estas opciones, ¿no?
sábado, 12 de febrero de 2011
Obsolescencia programada
Baterías que "mueren" a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas... ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos?
Rodado en Cataluña (Catalunya) , Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana, Comprar, tirar, comprar, hace un recorrido por la historia de una práctica empresarial que consiste en la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo porque, como ya publicaba en 1928 una influyente revista de publicidad norteamericana, "un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios".
El documental, dirigido por Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española, es el resultado de tres años de investigación. Hace uso de imágenes de archivo poco conocidas, aporta pruebas documentales y muestra las desastrosas consecuencias medioambientales que se derivan de esta práctica. También presenta diversos ejemplos del espíritu de resistencia que está creciendo entre los consumidores y recoge el análisis y la opinión de economistas, diseñadores e intelectuales que proponen vías alternativas para salvar economía y medio ambiente.
Edison puso a la venta su primera bombilla en 1881. Duraba 1500 horas. En 1911 un anuncio en prensa española destacaba las bondades de una marca de bombillas con una duración certificada de 2500 horas. Pero, tal y como se revela en el documental, en 1924 un cártel que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1000 horas. Este cártel se llamó Phoebus y oficialmente nunca existió pero en Comprar, tirar, comprar se nos muestra el documento que supone el punto de partida de la obsolescencia programada que se aplica hoy a productos electrónicos de última generación como impresoras o iPods.
Este usar y tirar constante tiene graves consecuencias ambientales. Tal y como vemos en este trabajo de investigación, países como Ghana se están convirtiendo en el basurero electrónico del primer mundo. Hasta allí llegan periódicamente cientos de contenedores cargados de residuos bajo la etiqueta de 'material de segunda mano' y el paraguas de una aportación para reducir la brecha digital y acaban ocupando el espacio de los ríos o los campos de juego de los niños.
Más allá de la denuncia, el documental trata de dar visibilidad a emprendedores que ponen en práctica nuevos modelos de negocio y escucha las alternativas propuestas por intelectuales como Serge Latouche, que habla emprender la revolución del 'decrecimiento', la de la reducción del consumo y la producción para liberar tiempo y desarrollar otras forma de riqueza, como la amistad o el conocimiento, que no se agotan al usarlas.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
¡Lo que comés, importa!
Documental imperdible. Los subtítulos están en portugués pero se entiende muy bien.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Llegaron las umeboshi

El ácido cítrico es muy importante para nuestro metabolismo. Cuando consumimos proteínas, carbohidratos, vitaminas y grasas, nuestras enzimas los convierten en energía sin antes producir también ácido láctico, pyrodextrosa o glucosa. A estas sustancias fisiológicas se les llaman también "sustancias de la fatiga". Si nuestras enzimas no están trabajando adecuadamente estas "sustancias de la fatiga" se acumulan en nuestro cuerpo aumentando la sensación de cansancio. Es aquí cuando el ácido cítrico toma importancia pues tiene el poder de separar el ácido láctico en ácido carbónico y agua de modo que ayuda a que nuestro cuerpo lo expulse con facilidad.
La umeboshi contiene mucho ácido cítrico y contribuye a la reconstitución de la fatiga y el cansancio. Ahora ya saben por qué.
Para estas fiestas, luego del atracón de dulces, creo que vale la pena probar la umeboshi. Por lo pronto, me acaban de llegar de Córdoba y ya veré qué haré con ellas. Luego les cuento.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Sabe la tierra
Aunque Pau Bambu nunca escriba eso no quiere decir que no esté presente en las entradas de este blog. Por eso les quiero pasar una información super interesante que ella me pasó ayer por mail y que creo es fundamental para aquellos que están buscando formas de consumo más justas. Muchos de nosotros, cuando comenzamos a preguntarnos por nuestra alimentación, comenzamos a cuestionar los lugares donde conseguir buena materia prima para los platos que vamos a preparar. Entre las opciones que hay -que cada vez son más, por suerte - surge este espacio Sabe la tierra.
Vayan al link, vean de qué se trata porque es muy interesante la movida que está generando esta gente.
Les copio aquí abajo las actividades para este fin de semana que creo pueden estar buenas para aquellos que viven en Buenos Aires.
Los invitamos a visitarnos el sabado 18 y el domingo 19 de diciembre de 10 a 18 hs en el Mercado de Productores Sabe la Tierra. Nuestra propuesta es CONSUMIR MENOS y MEJOR, comprar DIRECTAMENTE DEL PRODUCTOR, elegir con RESPONSABILIDAD y disfrutar de la RELACION HUMANA y del INTERCAMBIO entre el PRODUCTOR y el CONSUMIDOR.
Podés comprar productos frescos y directamente de quienes los producen: quesos, pollos, huevos, panes, pan dulce integral, harinas, semillas, frutas secas orgánicas, frutas y verduras orgánicas y agroecológicas, dulces, vinos y champagnes orgánicos, cervezas artesanales, miel, tés, hierbas y mucho más.
Además una propuesta especial para regalos de Navidad Conscientes. Diseño sustentable, objetos reciclados, lanas artesanales, plantas, plantines, aromáticas, collares y objetos de fieltro, bolsas de compras y objetos de cocina,
alfombras tejidas a crochet, bolsas de papel, objetos de papel reciclado y las mejores artesanías en mimbre de los productores de la Biósfera de San Fernando.
¡¡¡¡NO SE SUSPENDE POR LLUVIA, VENÍ EN BICI Y TRAÉ TU BOLSA!!!!
IMPORTANTE: El Mercado permanecerá cerrado el sábado 25 de diciembre y el sábado 1 de diciembre de 2011.
ABRIMOS NUEVAMENTE EL SABADO 8 DE ENERO!!!!! Y ESTAREMOS TODOS LOS SÁBADOS DURANTE TODO EL VERANO!!!!!
lunes, 29 de noviembre de 2010
Raíz de loto

Para Pau Bambú, con amor
El loto es una planta acuática sagrada tanto en India como en China y su flor tiene un significado muy especial para el budismo. La particularidad de esta flor es que nace en los pantanos, es decir, del agua estancada y sin oxígeno. Aún así, es una de las flores más bellas que hay.
Su raíz se utiliza tanto para la cocina como para emplastos medicinales. Tiene un aspecto extraño pues se parece a un tubo alargado que cuando se corta transversalmente se logran ver una serie de canales que le permiten a la planta obtener el oxígeno que necesita. Su medio ambiente al ser pantanoso suele carecer de dicho oxígeno por lo que esta particularidad la hace realmente asombrosa. Por fuera la raíz tiene un color oscuro pero si la cortamos veremos que por dentro es de un color claro, casi blanco.
Con esta raíz se suele hacer un té de color rojo de sabor indescriptible. El té de raíz de loto se utiliza mucho para las afecciones de pulmón y corazón. Es muy terapéutico para aquellas personas con cuadros de mucosidad y obstrucción respiratoria. Es excelente para resfríos, gripes, asma, bronquitis y congestión pulmonar. Como es de calidad Yang tiene el poder de alcalinizar la sangre.
Se prepara cortando 2 o 3 rodajas de la raíz fresca o seca en un cuarto litro de agua y se deja que hierva por aproximadamente 10 minutos. Aquí en Buenos Aires pueden conseguir bolsitas de raíz de loto secas en Casa China en el barrio Chino (tienen que pedirlo exclusivamente en la caja) y si tienen suerte pueden hasta llegar a encontrar la raíz de loto fresca en el sector de las verduras.

jueves, 19 de agosto de 2010
Yin Yang
La dieta macrobiótica no constituye un régimen alimentario fijo. Es una combinación de alimentos que se adapta a la persona, de acuerdo a su pasado, condiciones climatológicas etc. (...)
Michio Kushi, Introducción a la filosofía y medicina oriental.
*El resaltado es mío.
miércoles, 11 de agosto de 2010
¿Azúcar, siempre estuviste ahí?
El hombre antiguo comía una cantidad de alimentos que contenían innumerables azúcares naturales: frutas, verduras, semillas. Pero ninguno contenía azúcar refinada por el hombre. El azúcar era un lujo raro y carísimo que se importaba de tierras lejanas y con mucho sacrificio. Se dice que bien pudo haber sido de India. Incluso hay evidencia de que China le exigía a India su tributo en forma de caña de azúcar y que los hindúes cultivaban la caña de azúcar en sus huertos y la masticaban porque era dulce. Los griegos, en cambio, desconocían el azúcar. Recién en el año 325 A.C. un almirante de Alejandro Magno, en un viaje de exploración a las Indias Orientales descubrió esta "especie de miel que crecía de las cañas".
Fue recién en el año 600 que el Imperio Persa y su Universidad de Djondisapour descubrió el proceso de solidificar y refinar el jugo de caña. Esto permitió una mejor distribución del producto y, por lo tanto, una mejor comercialización. Se importaban "panes de miel petrificada", unos trocitos de saccharum que en épocas de plagas y pestilencias eran considerados un lujo costoso y milagroso. Pero los persas se desmoronaron y fueron conquistados por los árabes. El secreto persa de cómo solidificar el jugo de la caña pasó a manos islámicas. Los árabes no desperdiciaron la oportunidad y se dedicaron al comercio del saccharum y a su consumo. De pronto, se encontraron con enfermedades que nunca antes habían padecido. Esto generó que se separaran la ciencia de la religión. Se sabe que los árabes hicieron grandes avances en medicina y cirugía. Utilizaban anestecia, iniciaron la ciencia de la química, avanzaron en astronomía, descubrieron el cero. Se abastecieron de azúcar como nunca antes nadie lo había hecho, desde la corte hasta las tropas consumían dulces y bebidas azucaradas. Este hecho llamó la atención a un botánico alemán llamado Leonard Rauwolf quien viajó a tierras del Sultán y describió en sus diarios los primeros efectos del saccharum: "Los turcos y los moros cortaban una pieza tras otra de azúcar, masticándolas y comiéndolas abiertamente en todas partes y en la calle sin pudor... de esta forma se acostumbran a la glotonería y dejan de ser los intrépidos guerreros del pasado".
La Cristiandad no podía quedarse atrás y tenía que dar su mordisco al fruto prohibido. Durante las cruzadas de 1306 se hicieron planes y estrategias que incluían el azúcar como una forma de vencer al Sultán. Copias de este llamamiento al Papa Clemente V llegaron a los reyes de Francia e Inglaterra. "En el país del Sultán, el azúcar crece en grandes cantidades y de ésta los sultanes obtienen grandes ingresos e impuestos. Si los cristianos pudiesen hacerse con estas tierras se haría mucho daño al Sultán y al mismo tiempo el Cristianismo estaría totalmente abastecido desde Chipre. También se cultiva azúcar en Morea, Malta y Sicilia y crecería también en otras tierras cristianas si se la cultivase."
Y efectivamente sucedió. Primero fueron los portugueses quienes estuvieron a la cabeza por la carrera del azúcar. Es imposible deslindar el cultivo del azúcar de la esclavitud. Para el reino de Portugal, el azúcar y la trata de esclavos fueron dos caras de una misma moneda. Pero en el 1500, con el segundo viaje de Colón al Nuevo Mundo, le tocó a España. Y también los españoles comieron del azúcar ensangrentada que traían del Nuevo Mundo y la comercializaron con el resto de Europa. A mediados del siglo XVIII, un francés llamado Claude Adrien Helvetius escribía: "No llega un tonel de azúcar a Europa sin manchas de sangre. Ante la miseria de estos esclavos, toda persona con sentimientos debería renunciar a estas mercancías y rehusar al placer que proporciona algo que sólo se puede comprar con las lágrimas y la muerte de innmuerables criaturas desgraciadas".
Napoleón Bonaparte tuvo un papel muy importante en la Historia del Azúcar. Hacia el 1700 la industria azucarera en Francia se había desarrollado con gran ímpetu. Pero Gran Bretaña impuso un bloqueo naval obligando a las refinerías francesas, a falta de materia prima, a cerrar. El precio de los bombones se disparó y sólo la corte podía darse el lujo de comer dulces. Esto obligó a Napoleón a devolver el golpe e incitó a los investigadores franceses a iniciar un intenso programa de investigación. Así nace el azúcar de la remolacha. Benjamin Delessert en 1812 encuentra la forma de procesar la remolacha y convertirla en un nuevo tipo de pan de azúcar. Se plantaron remolachas azucareras por toda Francia, se subvencionaron los cursos para la refinería y el tratamiento de la remolacha y al cabo de un año los franceses estaban produciendo alrededor de 4 millones de kilos de azúcar de remolacha francesa.
En 1807 se abolió la esclavitud en Francia y un cuarto de siglo más tarde se producía la emancipación de las colonias británicas. Esto dejaba a Estados Unidos como un país que continuaba teniendo mano de obra esclava. No importaba cuán importantes fueran los nuevos inventos teconológicos que trajo aparejado el siglo XIX. El cultivo de la remolacha azucarera debía ser plantada, aporcada y recortada a mano. La plantación y siega de la caña de azúcar no podía mecanizarse. Se necesitaban manos negras. Pronto los norteamericanos sobrepasaron a los británicos y al resto de la naciones en su nueva fiesta: la del azúcar. Algunos datos espeluznantes: en 1893 Estados Unidos consumía más azúcar del que el mundo entero produjo en 1865. En 1912, un dentista de New Jersey pronosticaba lo siguiente:
"La moderna manufactura del azúcar ha traído enfermedades totalmente nuevas. El azúcar que se vende no es nada más que un ácido cristalizado concentrado. Como antiguamente el azúcar era tan caro que sólo los ricos podían permitirse su uso, consistía desde el punto de vista de la economía nacional, en algo inconsecuente. Pero hoy, cuando debido a su bajo costo, el azúcar ha causado una degeneración humana es el momento de insistir en un esclarecimeinto general. La pérdida de energía a través del consumo de azúcar en el último siglo y su primera década no puede recuperarse, ha dejado ya su marca en la raza. El alcohol se ha usado durante miles de años y nunca ha causado la degeneración de una raza entera. El alcohol no contiene ácidos destructivos. Lo que ha sido destruido por el azúcar está perdido y no puede recuperarse."
Bibliografía:
Sugar Blues, Wiliam Dufty
viernes, 6 de agosto de 2010
El cereal nuestro de cada día
Primera gran lección en la alimentación: no te aferres a tu pasado. (¿O debería decir: No te aferres a tus papafritas con huevo frito?)
Mucho se habla de equilibrio. ¿Pero de qué hablamos cuando decimos equilibrio? Por lo que a varios autores respecta -y lo he comprobado en mi propia práctica - cuando hablamos de una dieta equilibrada (dentro de relativo que pueda resultar este término) hablamos de incluir siempre cereales integrales en nuestro plato. ¿Por qué? Es la forma más simple de equilibrar. Si incorporamos a nuestra ingesta diaria un 50% o 60% de cereales integrales en cada comida mantenemos un equilibrio de las sales minerales apropiado para nuestra sangre. "La proporción de sodio/potasio del alimento determina su cualidad Yin o Yang. Los cereales integrales tienen una relación Na/K semejante a la que encontramos en la sangre humana"*. ¿Qué les parece? ¿No es genial? Esto es vital para el funcionamiento del sistema nervioso (simpático y parasimpático) y que es el principal responsable de que el sistema endócrino haga el trabajo como es debido.
Así que anímense a agregar a sus comidas una porción de cereales integrales. De la variedad que ustedes elijan. Pueden utilizar arroz yamaní, cebada perlada, quinoa, mijo, trigo sarraceno. Hay varios modos de combinarlos y, por supuesto, dependerá de la época del año en la que estemos, de lo que cada uno de nosotros necesite.
*Jorge Valentín Estévez y Hernán Diego Salas, Guía para una nutrición evolutiva, Salbe Ediciones, Buenos Aires, 2009
domingo, 25 de julio de 2010
¡Bienvenidos!
Soy hija de madre diabética insulinodependiente. Eso, seguramente, influyó mucho en mi búsqueda por la alimentación adecuada. Cuando era chica, en mi casa, la Coca Cola era un brebaje reservado en la heladera con el cual mi madre solía subir su glucemia si sufría de una hipoglucemia.
Nunca me hice vegetariana aunque alguna vez fantasié con hacerlo. Recuerdo una época (yo debía tener 21 años) en que la carne me daba mucho asco pero eso se me pasó rápidamente.
Creo que cada cuerpo es un mundo y cada cual debe aprender a conocerse.
Todos tenemos derecho a elegir según nuestra fortaleza y debilidad. Por eso no creo en dietas fijas o regímenes estrictos. Creo en la diversidad. Un buen plato de comida debe saborearse con todos los sentidos: debe verse bien, oler sabroso y tener rico gusto.
No me gustan los extremismos de ningún tipo pero sé que algunos alimentos son muy dañinos para la salud y trato de evitarlos. Es el caso de los lácteos, el azúcar y las harinas blancas refinadas. Más adelante me gustaría poder explayarme un poco sobre esto basándome en bibliografía que he estado leyendo.
Abro este blog porque considero que puede ser un espacio interesante donde poder escribir sobre mis experiencias en este camino de la nutrición. No es un camino fácil, está plagado de escollos y muchas veces nos pone en un brete cuando queremos insertarnos en la vida social. Me interesa compartir algunos aciertos, dudas, errores, preguntas que tengo respecto a este tema.
Bienvenidos.
