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jueves, 4 de agosto de 2011

Días invernales



Para estos días tremendos de frío que clava agujitas en la piel lo mejor para entrar en calor es tomarse una buena sopa de verduras.

¿O no?

Hicimos cantidades industriales que luego frizamos en tapercitos calculando unas dos porciones. Perfecto. Si son más en la familia lo frizan de acuerdo al número de comensales , si estás solito o solita... recomendamos frizarlo en un bolcito, o bien, un mug.

Acá, en esta olla, tiramos de todo. Pero el ingrediente que le dio toda la onda fue la remolacha. Sí, señores. REMOLACHA. Incluidas las hojitas. A esta sopa en particular le agregamos lentejas coral porque se deshacen en el caldo haciéndolo más espeso y le da un sabor delicioso. ¡Pero ustedes le pueden agregar lo que gusten! En invierno, cuando hace mucho frío, está bueno agregarles legumbres y cereales a los caldos: porotos aduki o cebada perlada. ¡Lo que ustedes prefieran! Enriquecen a la sopa y se dan más calorcito por dentro.



sábado, 19 de marzo de 2011

Otoño en puerta


Llegó marzo y con él: el otoño. Después de la alegría del verano, los días largos, las ganas de estar al aire libre, el otoño viene a apaciguar todo esto. La energía de todos los seres vivientes comienza a retrotraerse hacia adentro. Es tiempo de conectarse con el adentro y de soltar lo que ya no nos sirve. El otoño es una estación de preparación para el invierno. Nuestra alimentación será la base para que lleguemos al frío con buena salud y sustento.

Marzo, sin embargo, en nuestra realidad aquí, en el cono sur, es también sinónimo de comienzo. Volvemos a trabajar, los chicos comienzan las clases, las rutinas se endurecen con horarios más estrictos. Tenemos menos tiempo para todo menos para momentos de introspección. Tenemos que ser conscientes de esto y lidiar estos ciclos que son arbitrarios y que a veces van en contra con lo que el propio cuerpo pide. Seamos sabios en como adjudicamos nuestro tiempo.

Para este primer frío que asoma nada mejor que empezar el plato del día con una sopa. Los macrobióticos aman las sopas. Dicen que no hay que tomar mucho, sólo un pequeño pote. Es propicia para la preparación del estómago. Al tomar la sopa lo calentamos y lo prepararmos para lo que vendrá luego. Esto nos asegura una buena digestión.

La sopa de hoy es un caldo preparado con algas wakame y lentejas coral. Las lentejas coral son unas lentejas rojas que se consiguen en las dietéticas y que tienen la bendición de tener una cocción más rápida que las otras. De hecho, si se hierven mucho tiempo se deshacen y quedan como una pasta que también es muy rica. Son ideales para las sopas.


El siguiente plato es una porción de nuestro bienamado mijo, un choclo hervido con sal y una ensalada de repollo y champignones. Porque, vamos a ser sinceros, el otoño amaga con venir pero aún queremos un poco de ensaladita, ¿no?

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Sopa de calabaza y hongos de pino


Estando en Bahía Manzano, a tan sólo unos kilómetros de Villa La Angostura frente al lago Nahuel Huapi se nos ocurrió hacer una sopa para pasar los días fríos. Claro que tal vez no sirva para los calores de Buenos Aires pero no quería dejar de compartir con ustedes esta sopa maravillosa de hongos y calabaza que hizo Nico para mí.
No teníamos muchos ingredientes pero habíamos conseguido unos hongos de pino que olían de manera increíble. Pensábamos hacerlos en un risotto pero nos ganó la sopa. Y, la verdad, no nos equivocamos.
La sopa contiene cebolla, calabaza y hongos de pino. El truco está en agregar el agua en la cual fueron hidratados los hongos.
Pero la mano mágica de Nicolás hizo el resto, esa es la verdad.
Y el clima acompañó, claro está.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Más sobre sopas

Se viene el tiempo cálido pero no por ello dejamos de tomar sopas. Las sopas son buenas para calentar el estómago y mejoran significativamente la digestión. En primavera y verano tomamos sopas más livianas de verduras. Recuerden siempre tomar pequeñas cantidades de sopa, con un cuenco pequeño estaremos bien.

Una buena sopa tendrá que tener algún alga de mar. Incorporará a nuestro pequeño cuenco el sabor y los minerales del mar. Imagínense, tener entre nuestras manos un pequeño oceáno de nutrientes. Increíble, ¿no? El alga wakame va a muy bien con las sopas. Pero que hay que usar poquito y tener cuidado de no excederse pues el sabor del alga no debe prevalecer en la sopa. Debe sentirse de forma sutil. El alga wakame es muy beneficiosa para nuestra salud pues de todas es la que contiene más hierro y vitaminas del complejo B, incluyendo la B12. También nos aporta calcio.

A mí me gusta mucho agregarle a mi sopa de verduras un poco de miso. El miso es un equilibrador maravilloso que contiene múltiples propiedades. "El miso es una pasta aromatizante fermentada muy sabrosa hecha con porotos de soja y/o cereales y sal marina. Durante siglos fue considerado un alimento curativo en la China y Japón, y hoy investigaciones más modernas revelan que no se equivocaron"*. Entre sus muchas cualidades contiene ácido linoleico y leciticina que disuelven el colesterol en la sangre y ablandan los vasos sanguíneos, alivia los efectos por exceso de tabaco y alcohol, nutre el cabello y la piel, aporta enzimas vivas que ayudan a la buena digestión y a restaurar la flora intestinal muchas veces dañada a causa de la ingesta de antibióticos u exceso de alimentos a base de harinas blancas y lácteos.

Para mi sopa de verduras de hoy herví lo que tenía a mano en una cacerolita. Un poco de apio cortado chiquito, una cebollita de verdeo picada, rallé media zanahoria y a todo le agregué una ramita de tomillo y/o romero. Esto conformó el caldo propiamente dicho. Ustedes pueden agregarle las verduras que deseen, obviamente. Luego le agregué un trocito de alga wakame y salé sobre el final de la cocción.

El miso -y esto es muy importante- debe agregarse al final y en pequeñas cantidades. Nunca cuando el agua está hirviendo. Por cuenco, con un cuarto de cucharadita será suficiente. El miso no debe hervirse pues pierde sus propiedades increíbles. Al apagar el fuego, entonces, se agrega el miso y se revuelve de modo que se disuelva bien en la sopa. Para finalizar si gustan del perejil pueden agregárselo al final, o bien, un poco de nirá ¡que es delicioso!

¡Buen provecho!

*Perla Palacci de Jacobowitz, Macrobiótica para todos, Deva's, Buenos Aires, 2005

viernes, 20 de agosto de 2010

Sopas que sopapean

La sopa de sobre es un invento horroroso que debería descartarse. Nada más simple que cocer algunas verduras y pasarlas luego por la minipymer. Por supuesto que siempre está el desubicado que le tira medio litro de crema de leche y arruina todo lo nutritivo que puede ser este plato. No estamos en contra de la crema de leche porque engorde sino porque los lácteos acidifican la sangre y por lo tanto nos descalcifican. Sí, lo que oyeron. El cuerpo para asimilar la leche y todos sus derivados debe hacer uso del calcio propio (de modo que quienes comen lácteos para asimilar un calcio que por supuesto ha sido incorporado por -acá inserte nombre de la empresa que vende la leche- busque otros modos de conseguirlo o espere a que hablemos del asunto calcio en el próximo post).

Decía, entonces, las sopas son maravillosas para incorporar vegetales a nuestra comida. Los avances de la tecnología nos han brindado la minipymer, pieza valiosísima en el arte cocinar. Y ni hablar del viejísimo y antiquísimo mortero, pieza única y original para moler las semillas de modo que éstas puedan ser asimiladas por el organismo sin problema alguno. De lo contrario, ya lo saben: semilla que no se muele, semilla que se va por el inodoro (sepa disculpar este eufemismo, amigo Donozo).

Los vegetales los cocí al vapor para que no perdieran ninguna de sus propiedades. Adentro de la vaporera metí:

1 zanahoria
2 remolachas
2 puerros
1/4 de zapallo hokaido (el de la cáscara verde) cortado en cubos.

Una vez que los vegetales estuvieron cocidos los trituré con la minipymer agregándole un poco de caldo de verduras. (Para hacer el caldo puse a hervir por un buen rato: zanahoria cortada chiquita, cebolla, apio y una ramita de romero cosechada de mi propio jardín).

Salpimenté y molí en el mortero un poco de lino, girasol y sésamo.

¡Glup!


Las semillas enteras quedaban mejor para la foto, sepan disculpar.